jueves, 29 de julio de 2010




Primero vinieron a por los enfermos , pero como yo no era enfermo no hice nada. Vinieron por los judíos pero como yo no era judío no hice nada. Más tarde vinieron por los periodistas pero como yo no era periodista no hice nada. Finalmente vinieron por mí, pero ya no quedaba nadie que alzase su voz por mi libertad. Ahora , en esa bella región española que es Cataluña podemos decir algo parecido: Primero nos obligaron a rotular en catalán nuestros comercios , pero como yo no era comerciante no dije nada. Después en Barcelona y Salou nos prohibieron ir sin camiseta por la calle bajo pena de multa, pero yo no era de esas ciudades. Ahora nos prohíben los toros...mañana cuando nos prohíban respirar no quedará nadie que alce la voz en defensa de la libertad.


Esto que acabo de escribir puede parece exagerado. Pero nada más alejado de la realidad. En los últimos años, Cataluña y los catalanes se han visto sometidos a una clase política que con nocturnidad y disimulo van recortando nuestra libertad. Poco a poco, desde el estado, nos dicen como rotular nuestros comercios, como tenemos que vestirnos a que dedicar nuestro tiempo de ocio , como, cuando y donde tenemos que comer chucherías y bollos ¿ Esta es la función que los españoles - y por tanto los catalanes- le encomendamos al estado? No, le encomendamos que nos garantice nuestra libertad ¿ En qué apartado de nuestra Carta Magna se establece la injerencia del estado en nuestra vida privada? No lo podrán encontrar a no ser que estemos cometiendo un delito.


La nación y los parlamentos se crearon para garantizar nuestra libertad, la convivencia mutua y la igualdad de oportunidades. Pero algunos políticos ( en especial los socialdemócratas) se creen que bajo la justificación de la representación parlamentaria y las urnas pueden decirnos como tenemos que vivir , como tenemos que divertirnos. Esto ya lo adelantó en su día el gran Alexis de Tocqueville ante la joven Asamblea Nacional Francesa cuando se preguntaba:¿ Es que acaso la democracia consiste en crear un gobierno más molesto, más detallista, más restrictivo que ningún otro, con la única diferencia de que haya sido elegido por el pueblo y actue en nombre del pueblo? No señorías: la democracia extiende la defensa de la independencia individual, el socialismo la limita. La democracia da al hombre todo su valor, el socialismo hace de cada hombre un agente, un instrumento, una cifra [...] La democracia busca la igualdad en la libertad y el socialismo quiere la igualdad en la privación y en la servidumbre. Pues señores, esto es lo que sucede en la actual España y en particular en la bella Cataluña.


¿ Será la prohibición de los toros en Cataluña la gota que colme el vaso de nuestra sociedad y de la sociedad catalana? Dios lo quiera y el sentido común también. No podemos permitirnos de un plumazo terminar con la cultura y el arte de nuestro país ya que la tauromaquia es un arte del que Lorca llegó a definir como el espectáculo más culto del mundo y que a inspirado a pintores , escritores y músicos. No podemos borrar a golpe de decreto una industria que ejerce una gran labor ecológica. Esta industria protege a las dehesas, al lince y al toro de lidia que solo existe en nuestro país tras desaparecer de toda la zona mediterránea por las ansias prohibicionistas de algunos. Esto no lo digo yo y para el que quiera comprobar existe una amplia literatura. Por último - y lo más importante- no nos pueden quitar la libertad.

2 comentarios:

aspirante dijo...

No soy aficionado a los toros, pero no los prohibiría.
Si Estepaís fuese una auténtica democracia todo sería tal como dices, pero en Estepaís llos parlamentos se crearon como una excusa para dar apariencia de legalidad a las decisiones que toman los nuevos dictadores.

Marta Díaz dijo...

El germen de la democracias es la mayoría de las minorías